20090917

Las Arcologías Posibles I: NuevaEsparta

Las Arcologías Posibles es una serie de relatos inspirada en Las Ciudades Invisibles, de Italo Calvino, uno de mis libros favoritos. En cada relato visitaremos una de las arcologías que han sustituído a nuestras ciudades como centros fundamentales de población en un futuro no muy lejano. Pero quizá estas megaciudades no estén tan alejadas de las nuestras como podríamos pensar. Quizá cada una de ellas refleje en el fondo algún aspecto de nuestras propias ciudades y de las sociedades que se desarrollan en ellas...





NuevaEsparta cuenta con el ejército más poderoso que ha conocido la Historia.

En la tumultuosa época en la que las naciones estado dieron paso a las primeras arcologías, tuvo que enfrentarse a numerosos enemigos: los últimos restos del gobierno estatal, los señores de la guerra de los yermos, el movimiento colectivista radical conocido como los Nanomantes… NuevaEsparta sobrevivió, y se alzó de este periodo con dos elementos que no la abandonarían nunca: Una profunda neurosis por la seguridad y un imponente ejército para asegurársela.

A grandes rasgos consta de: Treinta divisiones de Infantería Mecanizada equipadas con armaduras de combate Militech, cinco divisiones de Infantería Ligera con trajes de camuflaje termoóptico Alfa-Recon, baterías móviles de micromisiles inteligentes capaces de matar a una persona concreta que se oculta entre una multitud a cien kilómetros de distancia, silos de misiles con cabezas nucleares (estratégicas y tácticas, con poder suficiente para destruir la Tierra diez veces), químicas (neurotoxina MenteMuerta), y biológicas (TurboCólera, ViruelaPlus y Ébola 3.0), hangares con aeronaves de transporte que pueden desplegar un escuadrón de comandos en la otra punta del mundo en menos de tres horas, emplazamientos de cañones EMP (antiaéreos y antiorbitales), dos divisiones de infoperadores especializados en operaciones en el infoespacio y más de seis mil minidrones dedicados a tareas de reconocimiento, infiltración o sabotaje.

Alrededor de NuevaEsparta hay una zona de seguridad de quinientos kilómetros de radio densamente minada y vigilada por sensores de movimiento, calor, espectrométricos y microsísmicos. Cualquier cosa no autorizada mayor que una hormiga que se mueva en esa zona es inmediatamente destruida por potentes láseres de precisión quirúrgica.

La estructura exterior de la arcología está construida en una aleación de titanio acerámico. Podría resistir el impacto directo de un arma nuclear de hasta 10 megatones (suponiendo que dicha arma nuclear no hubiese sido neutralizada antes por las baterías de misiles antimisiles o desviada por el campo estático de repulsión).

Desde el mismo momento de su concepción todo el proceso de desarrollo, crecimiento, educación y maduración de los neoespartanos está diseñado para producir los mejores soldados: Elección de los mejores genes, monitorización continua de los procesos de aprendizaje, competitividad feroz con el fin de seleccionar las actitudes óptimas, implantación de un régimen de severa disciplina… Todo ello tiene como resultado final la creación de la mejor casta militar que ha dado la Humanidad.

Por supuesto, toda la economía de NuevaEsparta está orientada hacia el sector militar. Sus laboratorios y factorías trabajan incansablemente para producir la siguiente generación de tecnología bélica. Todo lo demás (alimentos, energía, ideas) lo compra en los mercados de la Red de Arcologías Corporativas.

Evidentemente, NuevaEsparta solo tiene una moneda con la que pagar. Y así es como las tropas neoespartanas se encuentran presentes en casi todos los conflictos del mundo, a veces en un bando, a veces en otro, en calidad de mercenarios subarrendados.

Es una perversa paradoja que sus ciudadanos-soldado no ignoran.

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