20110703

Las arcologías posibles: Polis-Mítaca

Recupero, al hilo de lo que está pasando en Grecia y de lo que aún nos queda por ver, un microrelato publicado el año pasado en Nanoediciones. Espero que os guste.


LAS ARCOLOGÍAS POSIBLES: POLIS-MÍTACA

Una corona de acero remata la cumbre de Polis-Mítaca. Es el cúmulo de grúas, armazones móviles y maquinaria pesada que hace crecer la arcología. Los trabajos prosiguen día y noche, nunca se detienen. Hacia arriba, siempre hacia arriba, como una Babel de metal y plástico.

En los niveles intermedios, lejos de los masificados bloques inferiores y de los suntuosos aposentos de la cima, se extienden innumerables plantas deshabitadas, recorridas sólo por las corrientes de aire y los hiperveloces ascensores que unen la base con la cumbre. Mucho más abajo, allí donde se hacina la mano de obra no especializada, el aparato de marketing ideológico de la arcología difunde los valores corporativos: Trabajo, Progreso, Éxito. Nadie se cuestiona la política del Consejo de Dirección. Nadie se pregunta qué sentido tiene seguir construyendo, cuando ya hay más espacio disponible del que la arcología necesita. Nadie se pregunta cuales son los límites del crecimiento ilimitado.

El origen de esta actividad inagotable es que la economía de Polis-Mítaca se basa totalmente en las obras de ampliación de la torre. El flujo de hombres, materiales y maquinaria a lo largo del eje de la estructura es la base de su prosperidad. Las tareas de edificación mantienen a toda la arcología, desde los alfas del Consejo de Dirección hasta la legión de toscos obreros clonados.

Por supuesto, los directivos saben que llegará el día en que Polis-Mítaca se colapsará. Han leído los informes de decenas de arcotectos que explican cómo los cimientos cederán finalmente bajo el peso del gigantesco edificio. Pero el temido colapso aún está lejos y la siguiente Junta de Accionistas siempre está demasiado próxima. ¿Cuánto duraría en su cargo el directivo que se atreviera a decirles a los ciudadanos-accionistas que las obras deben detenerse? Ninguno quiere renunciar a su puesto en la gran mesa de caoba, ni a su despacho con vistas panorámicas, ni a su amplio apartamento cerca de la cima, ni a las terapias génicas de longevidad, ni a toda la felicidad que sus acciones pueden comprar.

Por las noches, en los niveles inferiores, la casta de productores duerme apaciblemente, con una sonrisa en los labios. Sueñan que ahorran las acciones suficientes para poder mudarse a la cima y rehacer su vulgar ADN. A veces les despiertan los quejidos metálicos de los pilares, pero no se preocupan. Son sólo los cimientos, que se están asentando, piensan, y tras darse la vuelta siguen durmiendo, tranquilos.


3 comentarios:

  1. Toda una relfelxión sobre la realidad y sobre la codicia, y las esperanzas. Además, en un cuento puedes disipar las cortinas de humo y dejarlo todo muy claro.
    Saludos.

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  2. Bien, bien. Has ingeniado un sistema cerrado que se reproduce pero se autodestruye. Muy acertado. Lo curioso es que, dadas las condiciones que describes, casi que están determinados al colapso.

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  3. estoy parando en un hotel en calafate por trabajo, pero vivo en buenos aires, me interesa mucho todo esto de la arcologia.

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