20111226

Esto es el fin (de 2011)

Hola a todos. Sé que últimamente he tenido algo abandonado el blog, pero el post de finales de año es ya una tradición inevitable. Así que aquí estoy, para hacer un repaso de este año que ya se acaba. 2011 ha sido el año del tsunami, el año de la Primavera Árabe, el año del 15-M y también el año que no me comí un rosco.

La casi total invisibilidad literaria con la que he transitado por este año se debe a varios motivos. En primer lugar el nacimiento mi segundo hijo. La pequeña Zoe nació el 18 de enero y, pese a que ha enriquecido infinitamente mi vida en lo personal, parece que ha llegado a este mundo firmemente decidida a sabotear mi labor literaria. Si alguno de vosotros tiene un hijo empeñado en dormir lo menos posible entenderá mi situación.

Pero no penséis que por eso dejé de escribir. En absoluto. Yo he seguido ahí, robándole horas al sueño para seguir aporreando teclas. Lamentablemente ninguno de los dos relatos que conseguí terminar este año ha conseguido destacar en los concursos a los que fueron enviados.

Y, para terminar, un par de proyectos que debían haber visto la luz este año finalmente han quedado en nada. Esto ha sido quizá lo más duro de encajar, porque uno de ellos era muy prometedor y me había ilusionado bastante con él.

En fin, que a la hora de rendir cuentas solo puedo mencionar la publicación de dos relatos y un micro:
  • Su voluntad, Su gloria: Este relato fue publicado en el número 7 de la revista Calabazas en el Trastero, dedicado a la Peste.
  • La ciudad bajo las aguas: Relato publicado en Visiones 2009, la antología publicada por la AEFCFT (Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror).
  • Gólem de Origami: Un micro publicado en Ori Kami, el volumen que Nanoediciones dedicó al arte del plegado del papel.
Y eso es todo. Para el año 2012 no me atrevo a hacer muchos propósitos. Intentaré buscar ratitos para escribir, intentaré acabar una novela corta que tengo escrita a medias (a un tercio, en realidad) y, sobre todo, intentaré seguir encontrando motivos para no abandonar, para continuar pese a las malas noticias, las decepciones y los fracasos.

Seguiré. O al menos, lo intentaré.

Un saludo. Y feliz 1984 a todos.