20121228

Adiós, 2012


Pues ya está. Otro año que se acaba y otra vez que me encuentro sentado frente al ordenador con la intención de hacer balance de este 2012. La verdad es que no voy a tardar mucho en repasar mis éxitos y publicaciones de este año:
  • Diagnóstico equivocado: Con este relato he ganado ex aequo el IV Premio Ovelles Eléctriques. Ganar un concurso siempre supone una inyección de moral, un empujón que te anima a seguir escribiendo en momentos en los que no le ves mucho sentido. Esa clase de impulsos, tan escasos, siempre son bienvenidos. Además, como ya comenté en la anterior entrada, es un concurso que me ha hecho mucha ilusión ganar.
  • El hombre que inventó Libertalia: Este relato vio la luz en el volumen 1 de la antología retrofuturista Planes B Steampunk. Se trata del relato más extenso que he escrito hasta ahora y del que más satisfecho estoy. Creo que este relato marca un poco el camino que voy a intentar seguir a partir de ahora.
  • La ciudad bajo las aguas: Relato aparecido en el nº 12 de la revista Calabazas en el Trastero, dedicado al Horror Cósmico. Se trata de una reedición, ya había sido publicado en la antología Visiones 2009, de la AEFCFT.
  • La marca negra: Mi aportación al III volumen de la antología (Per)Versiones, en esta ocasión dedicada a Monstruos de la Literatura.
Tengo la sensación de que este año ha sido bueno. Resulta curioso que esté bastante satisfecho con este saldo mientras que el año pasado me sintiese un poco decepcionado con uno similar. Supongo que se debe a la falta de expectativas, o a que ya no siento esa urgencia por publicar, por aparecer en cuantas publicaciones me fuese posible. Ahora prefiero escribir más poco a poco, cuidando más lo que hago, aunque eso suponga publicar solo uno o dos relatos al año.

Y en cuanto al obligatorio capítulo de "Propósitos para 2013", pues los de siempre, los que nunca cumplo: escribir más, acabar la novela corta que parece que nunca acabaré y actualizar más a menudo este blog. También me gustaría que El Cielo sobre el Puerto no fuese tanto un blog de autobombo y verter en él más reflexiones sobre mi visión acerca de la Literatura, el proceso de escritura, los géneros... No sé, es un propósito de Año Nuevo, quizá lo cumpla o quizá no.

Mientras tanto, feliz 2013 a todos.



20121219

¡Triple Combo de buenas noticias!

A veces los meses se arrastran uno tras otro sin que pase nada digno de explicar y en otras ocasiones las novedades se amontonan, se atropellan. Tal es el caso de hoy, en el que debo daros tres buenas noticias.

Empezaré por la que más me emociona. Se trata de que he resultado ser el ganador ex aequo del IV Premio Ovelles Eléctriques, en la categoría de relato escrito en castellano. En varias ocasiones he mencionado en este blog que le tengo un cariño especial a este concurso. Esta querencia se debe a que en la antología de la primera edición del premio vio la luz por primera vez uno de mis relatos. Desde entonces he participado siempre, con desigual suerte (finalista y mención honorífica en la II edición, fracaso total en la III y ganador en esta última). Quiero dar la enhorabuena a los demás ganadores y finalistas y agradecer a los jurados los buenos ojos con los que juzgaron mi relato. También hay que mencionar a Eugeni Guillem, el abnegado organizador que lo hace todo posible. Gracias por todo, noi. El relato premiado se titula "Diagnóstico equivocado" y se trata de un relato de humor, un poco negro quizá, acerca de zombis, errores médicos y mucha mala suerte. Pinchando sobre el título podréis leerlo. Espero que sea de vuestro agrado.

La otra noticia es que ya está a la venta el número 12 de la revista Calabazas en el Trastero. Este número está dedicado al Horror Cósmico e incluye mi relato "La ciudad bajo las aguas", un personal ajuste de cuentas entre Venecia, H.P. Lovecraft y yo. Este relato ya apareció en la antología Visiones 2009, por lo que se trata en realidad de una reedición. Mi primera reedición, de hecho, lo cual no deja de ser ilusionante.

Y para acabar, una noticia que no es del todo fresca, pero que tampoco quiero dejar de mencionar. Se trata de la aparición del tercer volumen de la antología (Per)Versiones. Esta tercera entrega está dedicada a los "Monstruos de la Literatura" y en ella los autores nos dedicamos a (per)vertir grandes obras de la literatura universal, haciendo aparecer una extensa variedad de monstruos. Mi pequeña aportación se llama "La Marca Negra" y en ella le rindo homenaje a mi querida "Isla del Tesoro" de Robert Louis Stevenson a ritmo de steampunk. También querría destacar de este tercer volumen la introducción de Santiago Eximeno, que expresa mejor que yo mismo mi visión del proyecto (Per)Versiones en particular y de la literatura en general.

Y eso es todo por hoy. Volveré antes de que acabe 2012 para hacer mi tradicional balance de cómo me ha ido el año y para plantearme una serie de metas que no cumpliré para el año que viene. Os dejo con las magníficas portadas de los recién nacidos. Hasta pronto.





20121010

Planes B vol. 1 ya a la venta


"...justo en ese momento, el horrendo estruendo de un proyectil de 80 libras impactando contra el casco del Flèche Dorée sofocó sus palabras. La sacudida los arrojó al suelo, aún abrazados.
—¡Sagrado Arquitecto, son los imperiales! —gritó Alexandrine, aterrada—. ¡Nos atacan!

—No son imperiales —dijo Pascal observando cómo un dirigible surgía del interior de la nube y ponía proa hacia ellos—. Son piratas."

 Así terminaba el pequeño fragmento que ofrecí hace unas semanas como avance de El hombre que inventó Libertalia. Si os quedasteis llenos de ansiedad por conocer cómo continúa la historia, estáis de suerte. Podéis saciar vuestra curiosidad porque el volumen número 1 de Planes B ya está a la venta. Podéis adquirirlo en la tienda de la editorial virtual Bubok.

Planes B vol. 1 cuenta con una excelente portada de la fotógrafa argentina Alexandra Galeano e incluye los siguientes relatos:

Arreglando a Hanover, de Jeff VanderMeer.
Aerodisea, de Rafael di Ferro.
El corazón de Vega, de Simón Bellido.
Rumbo al horizonte, de María Eijo.
El hombre que inventó Libertalia, de Ricardo Montesinos.
El Experimento, de Janacek Jadehierro.

No lo dudéis ni un instante, haceros con él y disfrutad de un buen puñado de relatos repletos de humeantes máquinas de vapor, rugientes ingenios voladores e ingeniosos artefactos de relojería. Dejaos transportar al universo Steampunk...



20121008

Una segunda oportunidad

Hace más de tres años, en septiembre de 2009, cuando este blog daba sus primeros pasos, anuncié que un relato mío había sido seleccionado para formar parte de Visiones 2009, la antología de la AEFCFT (Asociación Española de Fantasía, Ciencia Fición y Terror). Se trataba de La Ciudad bajo las Aguas, un humilde homenaje al maestro H.P. Lovecraft.

Esta antología fue publicada el año pasado, pero repasando las entradas del blog, veo que en el caos de bebés insomnes y noches en vela que fue para mí 2011, se me pasó anunciar tan importante acontecimiento editorial. Y no deja de ser algo raro en mí, con lo dado que soy al autobombo.

Pero no sufrais, el destino ha querido darle a ese relato una segunda oportunidad y volverá a ver la luz en la revista Calabazas en el Trastero, en el número dedicado al Horror Cósmico. Aquí os dejo el comunicado oficial:

La asociación cultural La Biblioteca Fosca ha llegado ya a un veredicto sobre los 171 relatos recibidos para la convocatoria de Calabazas en el Trastero: Horror cósmico. Las obras seleccionadas han sido las siguientes:

(   ) (Magnus Dagon)
Agujero negro de gloria (Andrés Abel)
Hijos de Lug (David Marugán)
Horror Vacui (Sergio Mars)
La ciudad bajo las aguas (Ricardo Montesinos)
La Franja (Fernando Lafuente)
La Teaghonía de Heráclito (Juan José Hidalgo Díaz)
Las estrellas están en posición (Aitor Solar)
Los condenados del Titanic (Ana Morán Infiesta)
Mientras siga existiendo la esperanza para la humanidad (Óscar Pérez Varela)
Parásito (Santiago Sánchez Pérez)
Token (Luis Guallar)
Un brindis al sol negro en Villa Diodati (Juan Ángel Laguna Edroso)


La antología contará excepcionalmente con un prólogo de Andrés Díaz Hidalgo, gran conocedor de la obra de H.P. Lovecraft e infatigable colaborador de La Biblioteca Fosca. La ilustración de cubierta correrá a cargo de Martín de Diego Sádaba.

La verdad es que estoy muy feliz de que ese relato pueda disfrutar de una segunda vida, porque tengo la impresión de que en su primera aparición pasó un poco desapercibido (más de lo habitual, quiero decir). Y si además esa segunda oportunidad viene de la mano de una revista como Calabazas en el Trastero, pues más feliz todavía.

Y hasta aquí llego. Volveré en breve, para anunciar la inminente aparición del número 1 de Planes B y otras publicaciones que están al caer, de naturaleza (Per)Versa...



20120913

Avance de Planes B

Como ya prometí hace unos días, os voy a adelantar una pequeña parte, la inicial, de El hombre que inventó Libertalia, el relato que está a punto de aparecer en el número 1 de la antología retrofuturista Planes B. Los dibujos han sido realizadas por Kadeco, una estupenda artista mexicana que ha ilustrado el relato. Podréis ver más muestras de su obra en la antología.

Y me callo ya. Silencio. La representación está a punto de empezar. Fuera luces. Arriba el telón. Con todos ustedes...

EL HOMBRE QUE INVENTÓ LIBERTALIA


Una espectacular lámpara de araña colgaba del techo del salón de baile. La luz de decenas de lámparas de gas se reflejaba en sus brazos dorados y sus innumerables lágrimas de cristal bodonio. Bajo ella, las parejas de bailarines se deslizaban sobre el suelo de madera encerada, bailando al compás de los valses que interpretaba un cuarteto de cuerda. Atacaban las piezas con un grado de intensidad ligeramente vehemente, llegando a fortissimo, para hacerse oír sobre el denso rumor formado por las risas, las animadas conversaciones y los rugientes motores del Flèche Dorée. Los camareros se movían entre los invitados, sutiles como fantasmas, portando bandejas de plata repletas de copas de champagne.
Pascal observaba la velada desde un rincón de la sala, donde la luz de las lámparas se atenuaba y todo quedaba en una discreta penumbra. Su mirada escrutaba a todos los invitados mientras fumaba tranquilamente un largo cigarro. No le interesaban los orondos industriales que retorcían sus bigotes mientras reían, ni los elegantes oficiales de brillantes uniformes, ni las jóvenes casaderas que lanzaban miradas ávidas esperando cazar un buen pretendiente. Buscaba dos personas concretas entre el caleidoscopio de rostros.
Ahí estaban. Los divisó en el centro de un pequeño grupo que hablaba animadamente, junto a uno de los grandes ventanales que se abrían a la suave noche estival. Pascal se alisó escrupulosamente el frac y retorció las puntas de su bigote engominado. Se dirigió hacia ellos dando un pequeño rodeo. A su alrededor todas las conversaciones parecían girar entorno al Despertar de Bodonia: el levantamiento patriótico que había sorprendido al Imperio y que había estado a punto de triunfar antes de ser sofocado de forma sangrienta hacía tan solo unos meses.
El pequeño conciliábulo reunido alrededor de Klaus Bojanek no escapaba a esta preferencia. En ese momento era él quien hablaba, atentamente escuchado por los demás.
—…Es inadmisible para un Imperio que se declara Ilustrado desoír de una manera tan desdeñosa la voluntad de todo un pueblo —decía irguiéndose en toda su altura y sacudiendo su cabeza coronada por una melena de cabellos blancos—, expresada de una forma tan heroica, tan sacrificada, ofreciendo al altar de la libertad el sacrificio más grande que se pueda dar, que es la propia vida…
Sus interlocutores, todos ellos jóvenes patriotas bodonios, que, como él, marchaban al exilio escapando de la represión imperial tras el aplastamiento de la rebelión, se agarraban las solapas de las levitas y asentían vehementemente. Tan solo una joven parecía no estar de acuerdo con las inflamadas palabras del célebre literato bodonio y sacudía la cabeza, como reprobando su excesiva locuacidad. No tendría más de veintidós años, pero ya era poseedora de una sofisticada belleza clásica, subrayada esa noche por un vestido de seda de color crudo, de líneas sencillas pero elegantes. Se trataba de Alexandrine Bojanek, hija única del escritor.
—Por favor, padre, conteneos —dijo la joven Alexandrine recostándose en su antebrazo—. Ya habéis tenido suficientes problemas con el Imperio a causa de vuestro apoyo a los rebeldes.
—A los patriotas, querrás decir —corrigió severamente Klaus, para luego añadir, mucho más cariñoso—. No te preocupes por eso, Xandry, en el lugar al que nos dirigimos nadie nos perseguirá por pensar de una manera u otra. Pelagia es el País de la Libertad, el lugar donde cada uno puede pensar y ser como quiera.
—Sí, Alexandrine, muchos bodonios viven allí ahora, después de escapar de la tiranía del Imperio —intervino uno de los jóvenes, un pelirrojo con la cara llena de pecas—. Incluso dicen que en Novelork, la ciudad más grande y moderna de Pelagia, hay un barrio entero habitado por bodonios, y que sus calles están adornadas con la bendita bandera verde y naranja, y que se habla libremente la lengua bodonia.
—Además, ¿de qué preocuparte estando con nosotros? —añadió otro, con el pelo revuelto según la moda que el propio Klaus había hecho popular veinte años atrás—. Te defenderemos con nuestras vidas, si hace falta. Si los esbirros imperiales quieren acercarse a ti o a tu padre, deberán derramar antes hasta la última gota de nuestra sangre y pasar por encima de nuestros cadáveres.
—Espero que para invitar a la señorita a bailar no debamos llegar a eso —dijo Pascal introduciéndose en el círculo y mirando directamente a los ojos color miel de Alexandrine.
Un silencio estupefacto cayó sobre el grupo mientras todos estudiaban minuciosamente al recién llegado. Pascal esperó a que acabase el escrutinio sin dejar de mirar a Alexandrine, que le sostuvo la mirada audazmente.
—Disculpe, ¿usted es…? —preguntó Klaus alzando una ceja.
—Mi nombre es Pascal Drago —contestó inclinando ligeramente la cabeza—. Y solicito su permiso para acompañar a la dama a la pista de baile.
El anciano frunció el ceño ante la idea y empezó a idear excusas para negar el permiso solicitado.
—Bueno, pues…
—Será un placer —interrumpió Alexandrine, tomando la mano que le ofrecía Pascal.
Ambos abandonaron el grupo y se dirigieron hacia el torbellino de bailarines, sintiendo en sus espaldas miradas de rencor y vanidad ultrajada. Pascal la tomó por la cintura y empezaron a girar bajo la gran lámpara de araña.
—¿Hacéis esto a menudo, monsieur Drago? —preguntó ella con una sonrisa extraña en los labios.
—¿El qué? —respondió él alzando exageradamente las cejas, fingiéndose sorprendido—. ¿Bailar con bellas señoritas? Nunca con una tanto como vos.
Alexandrine sonrió aún más, agradeciendo el cumplido.
—No, monsieur Drago. Me refiero a raptar jovencitas delante de sus padres y de un pequeño ejército de apasionados admiradores.
—Ah, eso —Pascal se encogió de hombros—. Mi intención no era raptaros. Yo creía estar rescatándoos de la amenaza de un terrible ataque de aburrimiento mortal.
El rostro de la joven se tornó severo de repente.
—¿Estáis llamando aburridos a mis amigos, monsieur?
—Sí —contestó con una sonrisa—. Y pedantes. Y engolados. Un poco pomposos también. Y rematadamente insoportables, totalmente inadecuados para una joven como vos.
Alexandrine rió brevemente, descubriendo su flexible y sensual cuello. Siguieron bailando, ahora en silencio, estudiándose mutuamente con los ojos entrecerrados y media sonrisa en los labios. Al cabo de un rato, el flujo de las circunvoluciones los llevó junto a una de las puertas que se abrían al exterior. Justo en ese momento, Alexandrine trastabilló y tuvo que aferrarse a los brazos de Pascal para no caer.
—Disculpadme, monsieur. Estoy un poco mareada de dar tantas vueltas.
—Salgamos un rato a tomar el fresco, mademoiselle.
Escaparon del ambiente cargado de la sala de baile y pasearon por la cubierta del Flèche Dorée, dejando que la brisa desordenara sus cabellos. Sobre ellos gravitaba el inmenso globo de hidrógeno, enorme y ligero como una ballena voladora. Hacia popa los motores martilleaban machaconamente dejando en el cielo un rastro de vapor plateado. Se apoyaron en la barandilla y observaron la maravillosa noche estival. El dirigible navegaba entre grandes macizos de nubes, que se alzaban a su alrededor como montañas. La luna, casi llena, se reflejaba en el Océano, mil metros bajo ellos.
—¿Qué es lo que pretendéis, monsieur Drago? —inquirió repentinamente Alexandrine, girándose hacia su acompañante.
—Me temo que no entiendo vuestra pregunta, mademoiselle —contestó él con una deslumbrante sonrisa.
Ella se giró hacia la noche, acodándose en la barandilla.
—He estado observándoos toda la noche, monsieur. Os he visto dar vueltas alrededor de nuestro grupo, esperando el momento de atacar. No sé qué clase de mujer creéis que soy, monsieur, pero os aseguro que, en cualquier caso, yo no soy de ésas.
—¿Así que habéis estado observándome toda la noche? —Pascal sonrió divertido.
Alexandrine enrojeció repentinamente.
—Oh, no me refiero a eso…
—¿A qué os referís, entonces? —preguntó él, acodándose junto a la joven.
—No sé cuáles son vuestras intenciones, monsieur. Ni siquiera habéis preguntado mi nombre.
—No es necesario, mademoiselle. Todo el mundo sabe quién es Alexandrine Bojanek, la hija de Klaus Bojanek —Pascal siguió acercándose a ella, bajando la voz—. Todos saben que hace tres meses, cuando el pueblo bodonio se levantó contra el opresor, desobedecisteis a vuestro padre y escapasteis de casa disfrazada de chico, para acudir a las barricadas y combatir codo con codo con los luchadores por la libertad —se aproximó un poco más—. Pero…
—¿Pero? —susurró ella.
—Pero no me hace falta saber todo eso —continuó— para ver en vuestros ojos que sois la mujer más hermosa, valiente y perspicaz que he conocido nunca…
La rodeó con sus brazos y se inclinó sobre ella. Cuando sus labios ya casi se rozaban, ella giró bruscamente la cabeza.
—¡Oh, mirad eso! ¡Una tormenta!
A unos mil metros a estribor una imponente nube refulgía, iluminada desde su interior por innumerables relámpagos. Unos segundos después, les llegó el lejano retumbar de los truenos.
—Eso no es una tormenta… —empezó a decir Pascal, frunciendo el ceño.
Justo en ese momento, el horrendo estruendo de un proyectil de 80 libras impactando contra el casco del Flèche Dorée sofocó sus palabras. La sacudida los arrojó al suelo, aún abrazados.
—¡Sagrado Arquitecto, son los imperiales! —gritó Alexandrine, aterrada—. ¡Nos atacan!
        —No son imperiales —dijo Pascal observando cómo un dirigible surgía del interior de la nube y ponía proa hacia ellos—. Son piratas.



Y esto es todo, de momento. Si quereis saber como continúa la historia de Pascal, Alexandrine, Klaus y los piratas, no os perdáis el primer número de Planes B. Allí encontrareis desenfrenada aventura steampunk, sin olvidar las profundas meditaciones políticas y una exuberante historia de amor.



20120906

Portada de Planes B nº 1

Se va acercando el momento en que el número 1 de la antología Planes B vea la luz. Como ya dije anteriormente, esta publicación incluirá, entre otros, un relato mío titulado El hombre que inventó Libertalia. Aún no sé exactamente la fecha concreta, pero parece que la publicación será a finales de este mes.

Mientras esperamos, podemos deleitarnos con la que será su portada. Aquí está:






Y también quiero deciros que esteis atentos a este blog, porque en breve colgaré parte del relato, a modo de avance. ¡Estad atentos!



20120528

Don´t panic, tenemos un Plan B

Hace ya más de cinco meses desde la última actualizaciación de este blog. Este aparente abandono no se debe a ninguna renuncia por mi parte. A mi lento ritmo, he seguido escribiendo. Y he seguido intentando publicar mis textos. La única y desafortunada razón de este largo silencio es que no he tenido nada que comunicaros. No he podido meter mi cabecita en ningún concurso, antología, revista, o web.
 
Al contrario que en la célebre frase, considero que en el mundo literario la ausencia de noticias es una mala noticia. Todo el mundo pasa malas rachas, forma parte de esto tanto como las buenas. Pero aun así es bastante desmoralizador ver cómo los trenes van pasando de largo y tú no consigues subirte a ninguno de ellos.

Por eso me alegro tanto de daros una noticia. Hace unos meses arrancó un proyecto llamado Ácronos, una antología de relatos de temática steampunk, que será publicada por la editorial 23 Escalones. Éste es un subgénero que me atrae especialmente. Historiador por formación y aficionado desde siempre a la ciencia ficción, el retrofuturismo y yo parecíamos destinados a encontrarnos.

Así que me puse manos a la obra y empecé a escribir, a escribir y a escribir. Tanto que excedí el límite recomendado en más de tres mil palabras. Debo confesar que me dejé llevar un poco. No fue una sorpresa cuando me enteré de que no había sido seleccionado para la antología.

Pero no todo estaba perdido para mi hipertrofiado relato. Durante estos meses el proyecto ha ido creciendo y ramificándose, dando lugar a algo llamado "Plan B": una serie de antologías que pretenden actuar como escaparate para autores noveles y que verán la luz en Bubok, en forma de impresión bajo demanda, igual que las antologías (Per)Versiones de las que ya he hablado en alguna ocasión.

Pues bien, y ya me voy acercando al final, mi relato El hombre que inventó Libertalia ha sido seleccionado para ser incluido en el número 0 de esta colección llamada Plan B. Verá la luz despues del verano, aunque aún no hay fecha concreta de publicación, ya os iré informando. Así que ya sabeis, id preparándoos para una extensa ración de frenética aventura steampunk convenientemente aderezada con brillantes reflexiones políticas y una pizquita de romance apasionado.

Y eso es todo. Espero que la próxima actualización llegue antes de otros cinco meses.