20130127

Premio Nosferatu

 

¿Recordais cuando os decía que hay épocas en las que las noticias se suceden una tras otra? Bueno, pues ha vuelto a pasar. Esta semana la editorial Saco de Huesos hizo público que el premio Nosferatu al mejor relato aparecido en la revista Calabazas en el Trastero: Peste ha recaído en mi relato "Su voluntad, Su gloria".

Como es natural ha sido una gran alegría (a todos nos gusta recibir premios), especialmente si tenemos en cuenta que este premio es otorgado por los lectores de la revista, en votación popular. Es una muestra de que lo que hago realmente les gusta a los lectores. Y personalmente valoro mucho estos pequeños atisbos de feedback porque son los únicos que me llegan. 

No sé si es algo normal o es que yo no sé mostrarme cercano o abierto, pero la verdad es que recibo muy pocas sensaciones de vuelta por parte de los hipotéticos lectores. Mis relatos no aparecen casi nunca en reseñas, nadie me escribe nunca para comentarme qué le ha parecido algo que haya escrito... Nada. Ya os digo que quizá sea algo normal, pero la sensación de estar escribiendo para nadie es terrible. 

Hay escritores (conozco a algunos) que escriben para sí mismos, que se contentan con el acto de la escritura, con sacar de su cabeza una historia que les obsesiona. Me temo que no es mi caso. Tal y como yo entiendo la literatura, el lector es tan imprescindible como el autor, porque es dentro de su cabeza, al leer, donde se acaba de completar una obra. Una novela, un relato, es como una canción escrita en una partitura. Esa canción no será realmente música hasta que alguien la toque. De manera similar, una obra literaria no estará acabada hasta que alguien la lea. Por eso es tan angustioso para mí no saber si al otro lado de la página hay alguien leyendo lo que escribo.

Pero creo que ya estoy divagando demasiado. En fin, que muchas gracias, inciertos lectores, por este premio. Y animaos a comentarme lo que queráis, tanto lo que os haya gustado como lo que no.

Nos vemos.



2 comentarios:

  1. Entiendo perfectamente lo que dices. Aunque yo trabajo a otro nivel (sólo publico cosas en mi blog), conozco esa impresión de sentir que estás escribiendo para el viento, sobre todo cuando se trata de una entrada o relato del que te sientes más orgulloso.

    Menos mal que de vez en cuando te encuentras con cosas como ese premio que te acaban de dar (enhorabuena, por cierto) que te hacen sentir que finalmente sí había alguien al otro lado. En mi caso fueron unos compañeros de trabajo que me dijeron espontáneamente que habían leído y les había gustado mucho una entrada de la que estaba muy orgulloso pero que no había recibido ningún comentario.

    Esas pequeñas cosas son las que te hacen sentir un poco mejor con tu trabajo y te animan a seguir adelante.

    Por cierto, que no he leído todavía nada tuyo (te acabo de descubrir en realidad), a ver si me pongo y te comento algo.

    Un saludo :)

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  2. Y no olvidemos las malas críticas. También son importantes. Para eliminar errores, para pulir defecto, para mejorar. Y son tan difíciles de obtener como las buenas. O más, incluso.

    La cuestión está en cómo obtener esa respuesta (buena o mala). Supongo que hay dos caminos. Uno es arrimarse a un buen padrino y dar mucho la brasa por internet. El otro consiste en ser honesto, intentar hacer bien las cosas y tener paciencia.

    Yo creo en la segunda forma, aunque a veces, como tú dices, parece que escribes para el viento.

    Por cierto, no sabía que tenías un blog. Le echaré un vistazo. Y ya me dirás qué te parecen mis relatos. Estoy abierto a cualquier comentario, aunque sea negativo :)

    Un saludo.

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